sábado, 15 de diciembre de 2012

Anexo: Fragmento de fanfic de "Kingdom Hearts"

¡Hola a todos, bloggers! ¿Qué tal estáis todos?  ¡Yo muy bien, radiante de emoción y felicidad! Y es que últimamente me siento alegre y con mucha energía y vitalidad. ¡Se siente uno pleno y feliz sabiendo que poco a poco va haciendo sus sueños realidad! (espero mantenerme algo más de tiempo así, jejeje xD)

Hoy he decidido enseñaros un fragmento del fanfic de una de mis dos primeras seguidoras del instituto, la misma que me regaló los dos primeros fanarts de Jack y Marina. Aviso de antemano que es una historia independiente, y que nada tiene que ver con FF:MP, así que no relacionéis al Eduardo de esta historia con el de Final Fantasy: Memories of a Promise (aunque seamos la misma persona).
Si por casualidades de la vida, mi amiga y antigua compañera de clase leyera esto, espero que no le importe que publique sin su autorización una pequeña parte de su propio fanfic de Kingdom Hearts. Estaría violando los derechos de autor, aunque la conozco bien, y no creo que le importe que os muestre su historia. En cualquier caso, siempre podré borrar esta entrada.

Os dejo a continuación con un fragmento del fanfic de Kingdom Hearts que escribió una de mis seguidoras, y del que yo también fui un gran seguidor de la suya. Os comunico que ella se llama "Mandy" (es la protagonista), mi otra amiga apodada "Kiara", y yo sigo con mi mismo nombre. Junto a nosotros tenemos nuestras respectivas mascotas: "Colmillo" (mi perro, y muy parecido a Rex), "Lucky" (la gata de Kiara) y "Eudon" (el pájaro de Mandy). Espero disfrutéis mucho de la lectura: ^^




Mandy volvió a soñar…Sentía que volaba…Sentía como si su cuerpo no fuera nada, como si estuviera hueca, en realidad era una sensación inexplicable…En realidad… ¿No sentía… nada?, no lo sabía…Solo se vio con un gran mareo, y unas ganas de vomitar increíbles…Sentía el estomago revuelto, y como la cabeza le daba vueltas y vueltas…Se vio envuelta en una profunda oscuridad, no pudo levantarse.
-Me estoy muriendo…-Dijo en voz alta pero con voz tenue, muy tenue. Su eco resonó.-Me estoy muriendo…-Volvió a decir. Vomitó. Miró su mano-…Sangre…-Dijo. Volvió a vomitar. Dolor, solo dolor. Se limpió la boca como pudo. Levantó la vista. Ante sí, vio a uno de la organización de cuclillas ante ella. Se acercó. Mandy ni se movió, estaba abatida. Ya le daba igual, como si la quería matar, en realidad le haría un favor,  como si…Le daba igual, ya estaba muerta, que mas da lo que hiciera o le hicieran…No había solución… El de la Organización le acarició suavemente el pelo.
-¿Qué rayos…?-Dijo Mandy débilmente. El de la Organización le puso de inmediato un dedo en la boca. Luego se acercó levemente y le dio un beso en la frente. Este la abrazó. Mandy sintió liberación, una paz interior infinita, sintió como se recuperaba. No sentía nauseas, no le dolía el estómago,…Todo había desaparecido. Cayó débilmente al suelo…Como un ángel se recuesta sobre las nubes.  El de la Organización la ayudó a recostarse. Mandy veía borroso, pero veía, sentía que dentro de poco cerraría los ojos para por fin ir hacia esa paz…Esa paz eterna...Es luz que vemos que nos lleva a… ¿Otro lugar?...El de la Organización se quito la capucha, Mandy no se interesó en su cara, pudo ver borrosamente su pelo…Era blanco, y parecía muy fino, brillaba demasiado, no importaba en la oscuridad que se encontraran, el pelo brillaba rebosante.  Flotó en el aire durante un instante, Mandy lo vio, cerró definitivamente los ojos abatida. Sintió algo frío en su mejilla antes de quedarse dormida del todo…Era una lágrima, el de la Organización apretaba los puños contra sus rodillas mientras lloraba una y otra vez. Varias lágrimas cayeron de repente sobre la otra que había caído recientemente sobre la mejilla de Mandy. El desconocido  se secó las lagrimas, se acercó al oído de la chica durmiente y susurró: “Te quiero, espérame”.
Eduardo pensaba que estaba muerto. No quería despertarse, porque sabía que se encontraría con algo peor que la propia muerte…La cruda realidad. Pero lamentablemente sus ojos le hicieron una mala pasada y Eduardo empezó a activar todos los sensores de su cuerpo y sintió como si estuviera flotando…Como si volara….Pudo ver algo borroso. Un hombre a su lado que miraba hacia el horizonte, todo se movía: hacia arriba, hacia abajo, hacia arriba, hacia abajo,…Y una leve brisa:
-Ma...Ma… ¿Maestro?-Dijo Eduardo débilmente. El hombre se percató enseguida y se acercó a él, parecía que iba a llorar, solamente dijo: - Tranquilo.


Kiara no pensaba en nada, en realidad no sentía ni decepción, ni frustración, ni abandono, ni rencor…Nada, era tan leve…Sabía que estaba muerta, lo sabía, lo tenía asumido…Pero, después de morir… ¿Qué iba a pasar? ¿Realmente despertaría?, ¿Estaría sola junto con sus pensamientos hasta la eternidad?,  por una vez en la vida sintió mucho miedo, tanto miedo que estaba segura de que no lo olvidaría. “Es el miedo a la verdad” pensó.
Kiara comenzó a despertar, se acordó de Lucky, su gato,… ¿Y de él? ¿Estaría consigo?...Mientras activaba su cuerpo “angelical” sintió una comodidad infinita…Kiara pensó que debían ser cosas de estar muerto, es decir, cuando mueres sientes una gran paz interior, nada te molesta, eres libre, eres un ser distinto…Se sintió tan cómoda que hasta se cuestionó si despertarse de verdad o no…Empezó a activar su vista, algo borrosa…Pudo ver que estaba en una habitación pero no en una cualquiera, en esta había mucha iluminación, luz del sol, había plantas enredaderas que entraban por las ventanas y el estilo de la habitación no era de madera, o de cemento, no, era de roca, roca natural, con formas en espiral, y de un color hueso con rosado muy bonito. Kiara se dio cuenta de que estaba en una cama, preciosa, del mismo color de la habitación y además tenía una almohada enorme, con una colcha muy caliente. Enfrente de ella una chimenea emanaba fuego, muy vivaz. “Está hecho con magia”-Dijo adivinando. “Pero, no entiendo, yo no he podido ser, estaba dormida”. Se levantó de golpe. Asustada. No se lo creía. Se miró sus manos, estaban bien, como siempre. Chasqueó los dedos, estrellas chispearon al hacerlo. Aun tenía su magia. Miró sus ropas, no eran igual, tenía un blusón de dormir rosado hasta los tobillos. Retiró la colcha. Se estiró hasta llegar al suelo, despacio. Estaba frio… ¡Podía sentirlo!...Eso quería decir… ¡Estaba viva!...Fue corriendo hacia una de las ventanas se asomó…La boca se le quedó en los tobillos. Comenzó a llorar de alegría.
-He vuelto a casa…-Dijo-¡He vuelto a casa!-Kiara observaba unos jardines preciosos: arbustos de todos los tamaños y formas, y una gran fuente en el medio de este, caballeros, criados y miles de personas iban de un lugar hacia otro y mas allá el pueblo, las casitas de madera, la plaza central…y alrededor y donde se encontraba ella… ¡El castillo!-¡Estoy a salvo!-Gritó.




La Organización XIII estaba muy atareada ese día, habían hecho una reunión muy urgente, reunieron a todos los hombres de la organización si excepción de ninguno. Se sentaron sobre sus altares de piedra, y se colocaron en círculo.  El líder comenzó a hablar:
-          Se confirma la muerte de los tres elegidos. No se hará la leyenda-Todos comenzaron a aplaudir. Los miembros de la Organización eran bastante fríos en cuanto a muchos motivos pero con respecto a los elegidos no tenían problema de mostrar la grata felicidad que sentían al saber que estaban muertos. Eso mismo pensaba el chico encapuchado de ellos, que escuchaba a través de una rendija, escondido en la sala, a través de un pasadizo secreto. Lloraba, lloraba tanto…No había podido hacer nada…Era un inútil…No servía para nada en esta vida…Las lagrimas caían de el cómo las fuertes tormentas de verano caen de las nubes... -…Mis más sinceras felicitaciones a todos los miembros de la Organización XIII, que año tras año…Nos ha costado sacar todo esto adelante…Somos más que compañeros…Somos hermanos…Somos…
De repente  un hombre que no era de la Organización, pero sí que vestía de negro irrumpió la reunión con un estruendo grandísimo. Era Prestid, el chico encapuchado lo había visto antes, era el que se encargaba de decirle las noticias al líder de la Organización.
-¡ESTAN VIVOS, ESTAN VIVOOOSSS!!-Dijo.  El chico encapuchado levantó la cabeza mirando por la rendija que le daba algo de vista hacia la sala. El líder la Organización se inclinó hacia adelante mirando mal al sujeto que había traído la desgraciada noticia-…Están vivos mi señoría…-Cogió aire-…Están vivos…
-¿Cómo sabes eso Prestid?-Dijo el líder.
- El detector…El de la Organización…. Hace una hora daba negativo…Ahora da positivo…-El líder de la Organización apretó la mano oyéndose como se estallaba los nudillos por toda la sala, estaba cabreado-… ¿Sabes a donde van?-Dijo enfadado-…Si mi señor…Rumbo noroeste, es decir, hacia el reino de Kastynd, reinado por la actual enferma princesa  Erikashia. –El chico encapuchado dio media vuelta de inmediato y fue hacia la salida del túnel secreto, ya sabía cuál sería su próximo destino.

Esta vez el líder apretó los dos puños con muchísima fuerza y una extraña magia maligna empezó a correr por su cuerpo haciendo levitar su cabello blanco y largo y con los ojos rojos miró al sujeto Prestid que empezó a gritar como loco mientras cada vez se ponía negro y más negro hasta que quedó  hecho cenizas.
Hubo un silencio cuando el hombre enfadado volvió a tranquilizarse.
-¡¿A QUÉ ESTAIS ESPERANDO?!-Gritó a todos los de la Organización de repente-¡MATADLOS, ID A POR ELLOS! ¡TRAEDME AQUÍ SUS CABEZAS!





Todos empezaron a bajarse de sus “altares” y a salir de la sala, uno de ellos se quedó y  se acercó al líder, junto a él, le preguntó:
-Mi señor… ¿Necesitáis algo? ¿Algo que os pueda complacer?
- La muerte de esos niñatos…-Dijo bastante enfadado y sin mirarlo.
- Estoy seguro que algo más, recuerde que puedo leer la mente….-Hizo una pausa-…Dejádmelo a mí…-Dijo haciendo una reverencia y dispuesto a marcharse.
-¡NO!-Gritó el líder-…Déjame al mago a mi…Tengo algo preparado para ese viejo necio...No sabe donde se está metiendo…




Mandy volvió a soñar…Esta vez no había oscuridad, si no… Era todo blanco y muy bonito…Se levantó poco a poco, le dolía algo la cabeza pero estaba bien…Vio una puerta a lo lejos y comenzó a caminar hacia ella. Cuando llegó intentó abrirla pero estaba atascada…
-¡Ah ya entiendo!..-Llamó a la llave que acudió como siempre enseguida. Mandy apuntó a la aserradura y esta abrió como si nada al pasar el brillo mágico de la llave espada a través de ella. Más allá había una luz blanca cegadora…Pero Mandy no tenía miedo, la pasó…Sabía que ese...Era el otro lado. Tras cruzar vio un gran campo, infinito, de hierba que se movía de un lado para otro de un lado para otro…y árboles, y lagos y animales...Ahí está…Dijo, ahí está.
Fue entonces cuando encontró allí algo que no esperaba….Se giró y allí estaba como siempre…Roxas. Después de tanto tiempo…Estaba allí….Siempre estaba allí cuando más lo necesitaba. Ambos se quedaron quietos, sin hacer nada hasta que…Roxas sonrió a Mandy y le abrió los brazos de par en par…Entonces ella corrió hacia sus brazos mientras lloraba de felicidad, él la rodeaba.
-Roxas…-Decía Mandy-…Roxas…
-Sí, estoy aquí…-Dijo el tranquilizador. Mandy se separó algo de él mirándolo, pero sin dejar de abrazarse.
- ¿Cómo es que…?-Dijo ella, pero Roxas le puso un dedo en la boca.
-He venido para avisarte…
-¿Avisarme? ¿De qué?
- Vienen a por vosotros Mandy.
- Roxas…Estamos muertos…Morimos todos en la montaña, no pudimos con los sincorazon y nos mataron, nosotros…-Roxas volvió a ponerle un dedo en la boca.
-Tenemos que hablar…-Dijo.








Eduardo sintió una extraña sensación de vida, una vida que le iba volviendo poco a poco por el cuerpo, rodeándolo dulcemente…Se sentía feliz de repente, a pesar de que sabía su muerte, no le había dolido, algo que le extraño, pero estaba “placido”, allí…Donde quisiera que estuviese…Se acomodó, sonrió, pensando cosas de su pasado, de su vida…Y se acordó de su maestro…Su querido maestro, que había sido como un padre para el…Había soñado con él y todo antes de morir…”Que cosas”, pensaba Eduardo, “si que le echaré de menos entonces”…Entonces oyó algo, pero lo oyó muy lejos…
-¡Eduardo!-Era la voz del maestro.
“Parece como si la estuviera escuchando ahora”, pensó Eduardo.
-¡EDUARDO!-De inmediato Edu se levantó de golpe, le habían echado un cubo de agua encima- ¡QUE RAYOS! ¡POR LAS BARBAS DE MERILN! ¿PERO….?-Eduardo miró a su alrededor…Había saltado de una cama, grandísima…con una gran almohada y una colcha, enfrente la chimenea, y una ventana con enredaderas….Se miró las manos, estaban bien, se tocó el mismo…Se sentía…Entonces fue cuando se giró y allí…Vio a Kiara y a su maestro…
-¿Kiara?...-Dijo con los ojos aguados.
-Edu-Sonrió está feliz. Edu salió corriendo tirándose al suelo y abrazando las piernas de Kiara.
-¡KIARA!-Dijo Llorando.
- Ya esta Edu, estamos bien, tranquilo, no pasa nada…-Lo ayudó a levantarse. Edu entonces miró a su maestro.
-Maestro…-Dijo secándose las lagrimas…Corrió hacia él, pero el maestro le dio un gran golpe en la cabeza con su gran bastón mágico de madera haciéndole a Edu un gran chichón en la cabeza.
-¡TE DIJE QUE NO FUERAIS A ESA MONTAÑA! ¡ESTAS LOCO EDUARDO! ¡LA ULTIMA VEZ QUE ME DEJAS HABLANDO SOLO Y NO HACES CASO DE TU MAESTRO! ¿ME ENTIENDES? ¡HAS ESTADO A PUNTO DE MORIR! ¡ESTUPIDO, ESTUPIDO, ZOPENCO!-El maestro cogió aire y ambos se quedaron mirando. El maestro tenía los ojos aguados y Eduardo no pudo reprimir su llanto también, aunque fue el maestro quien se le tiró encima y le dijo: Eduardo….Eres un estúpido ¿cómo has podido?…No lo hagas mas… ¿Me has oído?
-Si maestro, no lo haré jamás….-Dijo Eduardo llorando. El maestro miró a Kiara mientras abrazaba a Eduardo, que se encontraba feliz mirando la escena, entonces el maestro se separó de golpe de Eduardo, tirándolo al suelo mientras se secaba las lágrimas…
-Bueno muchacho ya está bien de tonterías…




-Sí maestro…-Dijo Eduardo feliz levantándose del suelo. De repente un par de mariposas doradas entraron por la ventana de la habitación y rodearon a Eduardo dejando tras de sí un rastro de purpurina dorada…Eduardo sintió la magia del lugar, sintió el aire…Respiró hondo y felizmente se dirigió a la ventana asomándose a ella.
-          Bienvenido a casa…-Le dijo el maestro detrás suya con una mano en el hombro. Kiara también se asomó por la ventana para respirar el aire mágico y ver el fantástico mundo de Kastynd-…Bienvenida señorita Kiara…
-          Que gusto da…-Dijo Eduardo mientras la brisa le revoloteaba el pelo-…Estar de nuevo aquí…Aunque antes que nada necesito verla a ella…-Dijo mirando seriamente para su maestro- ¿Cómo esta?
-          Eduardo…-Dijo el maestro. Eduardo se dirigió al centro de la habitación buscando sus cosas.
-          ¿Y mi equipo? ¿Mi llave? ¿Dónde está Colmillo?
-          ¡Eduardo!-Chillo el maestro-…Tus cosas están guardadas, Colmillo anda en mi despacho junto a las demás mascotas sagradas sanándose…-Dijo mirando para Kiara al decir lo último. Volvió para Eduardo-…No puedes irla a ver ahora,…Descansa…-Eduardo respiró profundamente cabreado, se sentó de nuevo en la cama, aun estaba débil, tenía que recuperar fuerzas.
-          Deberías de preocuparte también de otra persona…-Dijo el maestro.
Eduardo pensó y enseguida se dio cuenta:
-Un momento… ¿Y Mandy?

Sora también había despertado de su sueño y se encontraba con un gran blusón en
medio de un pasillo buscando a sus demás amigos, sabía que estaba en el palacio del reino de Kastynd y había decidido (después de la gran sorpresa al ver que seguía vivo) que necesitaba saber si sus demás compañeros lo estarían también.
Paseaba tranquilamente por el largo pasillo de piedra…Donde habían un montón de puertas de madera a ambos lados, que le hicieron cuestionarse si darían a la habitación de alguno de sus amigos…. ¿Estarían allí?.  Sora siguió rumbo fijo hasta que decidió pararse ante una puerta…No sabía porque había elegido aquella puerta, pero su corazón le decía algo…Acercó levemente su oído a la puerta pero esta se abrió de repente. De él salió una joven muy guapa y con vestimenta de criada. Esta hizo una reverencia.
-Buenos días señorito Sora, como veo se ha despertado… ¿Necesita algo?
Sora se quedó estupefacto al ver que la chica sabía su nombre:
-Si si, em…Busco a…Mis amigos… ¿Sabes algo de ellos?
-Oh, por supuesto, dos de ellos están despiertos y se encuentran con el mago del Castillo: Calvin.



“El maestro de Eduardo” se dijo Sora:-Muchas gracias… ¿Y los demás? ¿Las mascotas sagradas?
-          Las mascotas sagradas se encuentran en el despacho del señor Calvin, curándose, ya que él es el que se ha encargado de ellas…Los otros tres amigos suyos aun no han despertado…
A Sora se le encogió el corazón:
-¿Pero están bien no?, Los que aun duermen.
- Si, solo es eso, que duermen aun…Pero tienen que salir solos del trance, aunque tampoco pasa nada malo si se les obliga…-Dijo la joven amablemente.
- Gracias, puede retirarse…-Le dijo Sora con una leve inclinación de cabeza.
-Gracias a usted señorito Sora, para cualquier cosa que necesite llámeme…Mi nombre es Caroline.-Dio una leve inclinación de cabeza y se dispuso a irse pero Sora la paró:
-Una cosa más Caroline…
-¿Si mi señor…? -Dijo ella girándose.
- Detrás de estas puertas… ¿Se encuentran los que aun duermen?
- En las dos de la derecha se encuentran dos de los dormidos, y en las otras tres de la izquierda están dos de los despiertos y la ultima uno dormido…
-Gracias, hasta luego.
Ella volvió a su leve inclinación y se fue.
Sora decidió comenzar por las dos puertas de la derecha que le había indicado la joven. Abrió levemente la primera. Había una habitación igualita a la del y una cama enorme donde se veía un bulto grandísimo que roncaba. Sora podría reconocer esos ronquidos por doquier.  Se acercó a la cama sigiloso y levantó la colcha bien caliente por los pies, de ellos salieron dos grandes pies negros que se volvieron a meter por la sabana debido el frio.
-Goofy…Despierta...-Dijo Sora agitándolo esta vez por arriba-…Vamos amigo, arriba…
- Aun es temprano…-Dijo este dormido. Sora le destapó la cara. Goofy se chupaba el dedo-…Además que más da…Estoy muerto…
- No estás muerto Goofy, todos estamos vivos, nos vinieron a rescatar…-Dijo Sora-…Vamos Goofy, despierta, despierta….
Este se volvió bocarriba en la cama pero con los ojos cerrados. Sora se separó de él y lo miró unos instantes preocupado, sin decirle nada…Pasaron largos minutos hasta que Goofy abrió los ojos de golpe:
-          Oh… ¿Qué diablos ha pasado?-Dijo con una mano en la cabeza debido al mareo.
-          ¡Oh Goofy!-Lo abrazo Sora. Goofy se rió con su risa particular:
-          ¡Sora que me asfixias!-Dijo después. Ambos rieron de felicidad.



Goofy y Sora se decidieron ir a por la habitación de al lado allí encontraron a Donald que se agarraba fuertemente a la gran almohada, que era más grande que el.
-¡Despierta Donald! ¡Arriba dormilón!-Lo agitaba Sora. Goofy  le quitó las sábanas:
-¡Despierta Donald!-Chilló cabreado.  Tal fue el grito que Donald salió de la cama al suelo de un salto.
-¡Hay mi pompis!-Dijo Donald tocándoselo-… ¡MALDITA SEA YA PODRIAS TENER SENSIBLILIDAD!-Dijo cabreado y de pie hacia Goofy.
- Bueno, ya estamos todos, queda solo uno…-Dijo Sora.
Los tres amigos salieron al pasillo y al salir se encontraron de frente con Kiara, Edu y el maestro Calvin. Ambos fueron corriendo unos  contra otros y se abrazaron.
-¡Dios mío estáis bien!-Dijo Kiara.
-¡No me lo puedo creer!-Dijo Donald feliz.
Estuvieron unos ratos alegres y felices dándose abrazos y riendo pero llegado un momento Sora se dio cuenta de algo:
-          Oye aquí falta Mandy…
-          Lo sé…Aun sigue dormida…-Dijo Edu.




Roxas y Mandy estaban en uno de esos maravillosos prados acostados y abrazados, mientras hablaban:
-¿Por qué desapareciste?..-Dijo Mandy mirando al horizonte.
- No desaparecí…Me raptaron…
Mandy se levantó enseguida de un salto, pero aun recostada en Roxas.  Lo miró seriamente:
-¿Te raptaron?-Preguntó ella.
-Sí,…Quieren destruirme…
-¡¿Por qué?! ¡No lo permitiré!-Dijo Mandy desesperada.
Roxas se levantó un poco. Se sentó y Mandy igual pero con las rodillas dobladas. Roxas la miró y esbozó una gran sonrisa. Por las mejillas de Mandy cayeron dos grandes y brillantes lagrimas…Que Roxas rescató poniendo su dedo y acariciando la suave mejilla.
- …La chica…De mis sueños…-Dijo-…Y no porque sueñe con ella…-Ambos se quedaron mirando largos minutos. Mandy se acercó y abrazo a Roxas fuertemente.
- Me quiero ir contigo…No quiero que te hagan daño…-Dijo hundida en el hombro de Roxas mientras lloraba.



-Estaré bien…
-No, no lo estarás…
- Haremos una cosa…-Dijo Roxas separando a Mandy de sí y dejándola cerca de su cara-…Una promesa…Una promesa eterna...-Mandy lo miraba fijamente y con los ojos aguados-….Yo prometeré que estaré siempre a tu lado, donde quiera que estés, y además esperare a que me vengas a rescatar…Prométeme tu algo..
-Yo prometo irte a rescatar lo antes posible, y prometo que si esos mafiosos de la organización te hacen algo…Morirán…
- Esta bien...-Dijo el acariciando su cuello-….Una cosa más…-Mandy lo miró-…Prometeré amarte siempre…-Le dijo él a ella. Introduciendo sus grandes ojos azules en el pequeño ser inquieto de Mandy.
- Yo…yo también…Te amaré siempre…-Dijo ella algo sonrojada. Roxas se acercó levemente y la beso dulcemente en los labios. En esos labios carnosos y brillantes. Ambos disfrutaron de ese beso mientras la puesta de sol brillaba. Roxas puso final a aquel bello beso acariciando el pelo largo de Mandy.  Ella abrió los ojos y se posó en el.
- Ahora me doy cuenta de que si sigo viva es gracias a ti…-Dijo ella.
- No eso no es verdad,…-Dijo Roxas-…Te salvó Calvin, el mago del castillo de Kastynd…-Mandy lo volvió a mirar seria.
-¿A qué te refieres?
-Ninguno de los que estabais en aquella montaña estáis muertos…Fuisteis salvados por las aves reales del palacio real de Kastynd. Las también llamadas Águilas reales gigantes.
-¿Cómo sabes eso?-Dijo ella preocupante.
- A la Organización le llega toda clase de información sobre los elegidos. Porque me tengan retenido, no significa que no me entere de nada del exterior. –Sonrió mirando para ella.
- ¿Entonces estoy viva? ¿Y entonces porque no me despierto?
- Ambos estamos en trance. Y, si te das cuenta. Cada vez que dormimos, al menos, la mayoría de las veces,  soñamos  uno con el otro y nos encontramos aquí. En los sueños.
- Quiero encontrarte Roxas, quiero encontrarte y salvarte, y tocarte de verdad…
- Mandy, eso no va a poder ser ahora, tienes que proteger a la princesa Erikashia, y al reino de Kastynd.  Van a por vosotros Mandy. El sincorazon de la montaña fue obra de ellos. Ellos os quisieron matar y dieron por hecho de que lo conseguirían. La verdad es que fue un plan muy efectivo y yo pensaba que te iba a perder, pero gracias a Dios el maestro Calvin oyó mis plegarias…-Mandy escuchaba atónita.
- Roxas…Necesito volver… ¿Cómo…?
- He tenido la oportunidad de avisarte…Este trance me ha servido para ello...Nada más…
- Y…. ¿No querías estar conmigo?-Dijo sonrojada. Roxas sonrió.



- Eso también. –Se besaron de nuevo. 
- Te prometo que te iré a buscar… ¿Dónde estás?, te salvaré de esas garras…
- Me tienen retenido en el reino de la oscuridad…Castillo…De la Organización…
- Iré a por ti…
-¡Mandy no!-Le gritó Roxas.
-¿¡POR QUÉ!?-Dijo desesperada. 
- Eres la única que queda por despertarse…Y no sé cuando despertaras…
-Deja de retenerme aquí y volveré…
- Ni aunque yo haga eso, no sé si volverás…-Mandy se asustó de pronto.
- Un momento, ¿Qué intentas decirme?
- Intento decirte que al estar en aquella montaña, impregnada hasta los topes de oscuridad, te afecto un poco bastante…
- No lo entiendo…
-Mandy, como bien dicen, eres la elegida de LUZ… ¿Tú sabes qué consecuencias conllevan para ti estar en la oscuridad durante mucho tiempo?
-Pues no….
-¿Sentiste asma en la montaña?
-Sí.
-¿Fuertes dolores de pecho?
- Sí.
-  ¿Asfixia?
-¡Sí! ¡Y muchas cosas!
-¿Y por qué no se lo dijiste a nadie de tus compañeros?
-No quería preocuparlos, además no quiero que piensen que soy una debilucha…
- Eso no es ser debilucha…
- Para mi si lo es Roxas…-Dijo ella mirándolo.
Hubo un largo silencio.
-Tengo miedo de volver…-Dijo ella abrazándolo.
- No temas, yo estaré contigo…Te  prometí…. Que siempre lo estaría….


Este es uno de los dos únicos capítulos que conservo del fanfic de mi amiga. Me quedé con muchísimas ganas de seguir conociendo el desarrollo de su historia, pero lamentablemente dudo que retome su fanfic. Ahora permanece como un bonito recuerdo del pasado del que nunca podré olvidarme.
¿A vosotros qué os parece? ¿Os resulta interesante su fanfic, su historia? ¿Qué creéis que podría haber pasado con sus protagonistas? ¡Os animo a participar en este pequeño debate que abro para todos los fans de Kingdom Hearts! :D

PD:  os aviso de que ya he empezado a escribir el siguiente capítulo de FF:MP. En los próximos días os daré a conocer el avance y la fecha del mismo. ¡Estad atentos, bloggeros! :D

miércoles, 12 de diciembre de 2012

No existe lo imposible


¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué todo nos parece tan difícil? ¿Por qué vemos sólo lo que cuesta alcanzar? ¿Por qué nos empeñamos en  mirar simplemente el lado negativo de los retos? ¿Por qué, en muchas ocasiones, llegamos a ser tan pesimistas con respecto a nuestros objetivos y a nuestras metas?
La solución es tan simple que me hace incluso gracia. El problema no se centra en lo que tengamos o no que hacer, sino que se encuentra práctica e indudablemente dentro de nosotros mismos.

Nuestra fuerza de voluntad, nuestra fe e ilusión, nuestras esperanzas, nuestra motivación y ganas por alcanzar y cumplir nuestros sueños...absolutamente todo depende de nuestra fuerza interior, la que nos motiva e impulsa a lograr nuestros sueños. El factor humano, el interior de la propia persona, si arde en deseos, se esfuerza y no pierde nunca la ilusión en su labor, puede llegar incluso a hacer realidad casi cualquier cosa que se proponga.

Firme, ardiente y seguro de mí mismo me siento ahora. Jamás pensé llegar tan lejos con este fanfic, que con esfuerzo, tiempo y dedicación ha llegado fuerte hasta el día de hoy. Lo que al principio empezó siendo algo sin importancia (y con escasas esperanzas de que crecer) ahora se ha convertido en un importante proyecto personal por mi parte, que crece cada día más. Desde luego, ahora que he llegado hasta aquí, no pienso dejarlo a medias, y estoy decidido a acabarlo, aunque me lleve y quede aún mucho tiempo.

Sin embargo, nada de esto sería posible sin vuestro interés e intervención. Por ello, os estoy (y siempre lo estaré) profundamente agradecido. Por darme esperanzas, ilusiones y el sueño de ver terminado este fanfic. Espero poder ver algún día, junto a todos vosotros, el final de esta increíble historia, que poco a poco va ganando fuerza entre sus seguidores.

Esto es un breve paréntesis, nacido de mi repentina alegría y felicidad, y que quería compartirla con mis bloggeros favoritos. En estos momentos me siento capaz de lograr cualquier cosa, y todo gracias a vosotros…de verdad, ¡muchísimas gracias!
Por nuestro entusiasmo, nuestro esfuerzo, nuestro valor, nuestras ilusiones y objetivos…por todo eso y mucho más, somos capaces de hacer realidad nuestros sueños…porque hacemos posible que no exista lo imposible.

martes, 11 de diciembre de 2012

Capítulo 32: Sola ante el peligro


Capítulo XXXII
SOLA ANTE EL PELIGRO
Jack y Erika se encontraban preparados en su puesto de vigilancia, acompañados del teniente Biggs, y dentro del monumento histórico. Los tres habían llegado hasta su objetivo a través de la red de alcantarillado que había bajo la ciudad, para no ser vistos. Los dos magos dieron las gracias al jefe de la resistencia por acompañarlos, ya que la red de alcantarillado era un inmenso y complejo laberinto, lleno de caminos y callejones sin salida. Incluso con el teniente encabezando el grupo y un mapa de las alcantarillas de Metroya, tardaron casi veinte minutos en recorrer el subsuelo de la ciudad. Estaban seguros de que ambos solos no habrían conseguido llegar nunca bajo tierra.

Camuflado por sus paredes, el interior del monumento histórico tenía varias plantas con escasas ventanas muy bien camufladas. En la última de arriba se encontraba el sistema de poleas que permitía subir y bajar las rejas de acero para casos de emergencia. Jack y Erika habían estudiado detenidamente el estado de aquel sistema, antiguo y lleno de polvo, que probablemente nadie había movido a lo largo de los siglos de la historia. A juzgar por su estado, moverlo no iba a ser nada fácil. Por suerte, tenían al ancho y musculoso teniente Biggs en su equipo, preparado para ayudarlos a bajar las rejas.

Sabían perfectamente que sólo tenían una oportunidad para encerrar a Venigna en aquella gigantesca jaula. Si algo salía mal, aunque fuera un pequeño error, la misión fracasaría, y por ello no podían permitirse ningún error. De ellos y del equipo francotirador dependía el desenlace del tremendo conflicto mundial que estaba a punto de desencadenarse.

Empezaban a notar la ausencia de la princesa, y el sonido de los tambores y trompetas del desfile ahí fuera los ponía cada vez más nerviosos. Faltaba muy poco tiempo para llevar a cabo la misión Arco Triunfo y pasar a la acción:
- ¡Sólo faltan cinco minutos para las ocho y media!- indicó Roger, alarmante- ¿¡Dónde se ha metido Cristal!?
Mientras Biggs ya no podía evitar morderse las uñas y caminar bastante nervioso de un lado a otro mientras miraba continuamente por las ventanas y el reloj de su muñeca, Jack observaba con unos prismáticos al exterior. No dejaba de mirar la azotea del edificio más cercano, en donde se situaba Alana, preparada con su arma para la acción. Seguía sin señales de sus compañeros francotiradores:
- Eduardo, ¿dónde estás?- dijo Jack en voz baja para sí mismo- completamente nervioso y preocupado- faltan solo cinco minutos…me prometiste que volverías antes de la hora fijada…por favor, no rompas la promesa…

La situación era cada vez peor, no recibían noticias del equipo francotirador. Faltaban pocos minutos para la puesta en marcha de la operación, y los tres comenzaron a sospechar, con miedo, lo evidente:
- Estoy muy preocupada- comentó Erika- ¿creéis que les habrá pasado algo?
- Han ido directos a la mismísima morada de Venigna- respondió el teniente- eso ya de por sí es demasiado peligroso…ninguno de los nuestros ha vuelto con vida para contarlo…
Biggs cogió nuevamente el transmisor de comunicación de su cinturón, y se lo acercó a la boca mientras pulsaba un botón y pronunciaba, nervioso:
- ¡Aquí equipo Arco Triunfo! ¿Me reciben, equipo, equipo francotirador?
En ese momento respondió al otro lado de la línea una voz muy conocida por los dos magos:
- ¡Aquí equipo francotirador!- comunicó Alana desde su transmisor- ¡le recibo, por aquí todo sigue en orden, cambio!
- ¿No hay señales de sus compañeros de equipo? ¡Cambio!
- No, teniente…no ha llegado nadie, y falta poco tiempo para la operación…mucho me temo que tendremos que abortar la misión…cambio.
El jefe de la resistencia de Oblivia respondió a la pelirroja:
- No podemos hacer eso…la próxima Gira de la Victoria es el año que viene, y para ese entonces ya habrá estallado la guerra…y seguramente también acontecido el fin del mundo…la existencia tal y como la conocemos habrá desaparecido para siempre…- explicó el teniente- si queremos evitar la catástrofe, éste es el momento…no tendremos ninguna otra oportunidad de matar a Venigna…y lo haremos nosotros solos si hace falta….cambio.
- Entendido, teniente…- respondió Alana- en ese caso, mucha suerte a todos…y que los dioses estén hoy de nuestra parte…cambio y corto.

La voz de la pelirroja dejó de sonar, estaba claro que iba a disparar aunque fuera ella sola, si era necesario. En un nuevo intento por establecer comunicación con los restantes miembros del equipo francotirador, Biggs volvió a decir, hablándole al transmisor:
- Aquí equipo Arco Triunfo, ¿me reciben, equipo francotirador? Por favor, contesten… ¿me recibe alguien?
No hubo respuesta. Un sonido de lluvia indicaba la no comunicación al otro lado del transmisor:
- Soldado Wedge, Rex, Eduardo… ¿me recibís? ¡Cambio!
Seguía sin responder nadie. Las sospechas se confirmaban por momentos, y ya iba siendo hora de asumir la terrible verdad. Definitivamente les había pasado algo, y no podían descartar la posibilidad de que estuvieran muertos. De ser así, la profecía jamás se cumpliría, y todos ellos junto al mundo de La Tierra y Limaria, estarían condenados irremediablemente a morir.

Biggs se dirigió a los dos magos, para comunicarles tristemente la mala noticia:
- Jack, Erika…mucho me temo que…vuestros amigos no han sobrevivido al rescate de la princesa…
Ambos palidecieron de repente, aquellas palabras les habían dejado sin habla. No podían creer que Eduardo y Rex acabaran así, de aquella manera:
- No…no puede ser…- dijo la chica, temblando y asustada- ellos…ellos no…
- Lo siento mucho…ahora que ha muerto “él”, ya no podemos…
En ese momento Jack alzó la voz, firme y seguro de sus palabras. No dejó terminar la frase al teniente:
- ¡No está muerto!- casi gritó el mago, furioso- ¡me hizo una promesa y dijo que la cumpliría! ¡No puede morir, porque sabe que él nos guía y lidera a todos…sabe que tiene que salvar este mundo con ella!- estalló Jack- ¡por eso mismo, todavía no puede morir…no sin antes haber cumplido la profecía!
Biggs y Erika lo miraban, perplejos y con la boca abierta:
- ¡Es nuestro compañero, nuestro amigo…y por eso….sé que está vivo! ¿¡Entendido!?
 - Pero, Jack…

En ese momento la chica volvió la vista al exterior, y lo que vio la hizo palidecer de terror. Enseguida avisó a sus compañeros:
- ¡Chicos, mirad!- señaló la joven.
Jack y Biggs hicieron lo que dijo ella, y sus rostros también mostraron una escalofriante expresión de sorpresa. No querían creer lo que veían, pero estaba a punto de ocurrir lo inevitable.
La carroza de Venigna, con la bruja sentada en su trono, había pasado la esquina y se adentraba en la calzada romana, camino directo al Arco de Triunfo. Era solo cuestión de minutos que la carroza pasara por debajo del monumento y se situara en el punto señalado para la trampa:
- Oh no…- dijo Biggs en tono preocupante, que luego se volvió hacía sus compañeros y ordenó sin vacilaciones- ¡Chicos, rápido, preparaos!
- Pero… ¿¡Y Cristal, Eduardo y Rex!?
- ¡No hay tiempo!- afirmó el teniente- ¡tendremos que hacerlo nosotros!
Los dos magos asintieron con la cabeza y ambos corrieron a sus puestos, muy nerviosos y con el pulso del corazón entre dos latidos. Ahora la iniciativa de la misión dependía únicamente de ellos, si salía algo mal toda la misión fracasaría.
Faltaban dos minutos para las ocho y media.

Mientras tanto, en la azotea del edificio más cercano al Arco de Triunfo, Alana afinaba su puntería con el fusil en sus manos. No estaba segura de hacerlo bien, pues nunca antes había cogido un arma de fuego, y temía que fallara el disparo:
- Maldita sea…- se dijo a sí misma, con el pulso a flor de piel.
Intentaba apuntar a algún objetivo visible de más o menos la distancia del Arco de Triunfo, pero le temblaban las manos y no era capaz de apuntar correctamente. Después de muchos intentos por tratar de controlar su pulso, finalmente se dio por vencida y dejó el fusil en el suelo, cerca de ella:
- Es inútil, no lo conseguiré…- dijo, hundiendo la cabeza en sus brazos- sola no, necesito ayuda.

En ese momento oyó ruidos a sus espaldas. Se giró con el rifle en guardia, y al reconocer las siluetas que se aproximaban corriendo a ella, bajó el arma y exclamó, completamente perpleja y con la boca abierta:
- ¿¡Rex, Eduardo, Wedge…qué ha pasado!?- preguntó la pelirroja, al ver las heridas que tenían por todo el cuerpo.
- Es…una larga…historia…- dijo Rex, jadeando del cansancio- hemos…tenido…que volver…a toda…prisa…
- ¡Pero…! ¿¡Y Cristal!?- interrogó la piloto, preocupada- ¿¡Está bien!? ¿¡Dónde está!?
Fue entonces cuando el soldado de Oblivia aclaró, con palabras inseguras:
- Su majestad no está bien… ¡ha ido a enfrentarse a la mismísima Venigna…ella sola!
- ¿¡Qué!?- exclamó Alana, atónita- ¿¡Pero a esa chica se le ha ido la olla o qué!? ¡¡No durará ni diez segundos contra ella…es un suicidio!!
Rex intervino en ese momento para comunicarle a la pelirroja las últimas palabras de la princesa:
- Nos dijo que abortáramos la misión y escapáramos de la ciudad, antes de que sea demasiado tarde…no sé qué podemos hacer…
- ¡Pues está claro!- exclamó Eduardo, firme y seguro de sí mismo- ¡vamos a ayudarla!
- ¿¡Pero qué dices!?- preguntó Rex, perplejo- ¡¡Sin Cristal en el Arco de Triunfo no podemos iniciar la misión!!
- ¡No, tiene razón!- le apoyó Wedge- ¡La misión Arco Triunfo debe seguir adelante…es nuestra única oportunidad para asesinar a Venigna…no tenemos otra!

Lo que les dijo el joven a sus compañeros los dejó sin habla y con la boca abierta:
- ¡Cristal nos ha ayudado siempre, a su manera…y gracias a ella hemos podido superar muchos de los obstáculos en nuestro camino!- explicó Eduardo- ¡es el momento de devolverle el favor…ésta es su lucha, y nos necesita ahora más que nunca…debemos demostrarle que no está sola, que estamos unidos y que permaneceremos con ella hasta el final!
Las palabras del chico conmovieron a la mujer y al perro, recordando en ese instante el momento en que se reencontraron todos en el continente norte. Fue entonces cuando recordaron que la chica con coletas era su amiga, y que formaba parte de su gran familia. Después de todo lo que había hecho ella por ellos, no estaban dispuestos a dejarla sola frente al peligro, y mucho menos ahora:
- ¡Muy bien!- sonrió Alana, firme y segura de sí misma- ¡Toca cacería de brujas!
- ¡Ayudaremos a Cristal en todo lo que podamos!- añadió el perro, de la misma manera- ¡La misión Arco Triunfo sigue adelante!

Eduardo y Wedge intercambiaron una mirada, y ambos asintieron con la cabeza. Alana le dio al joven su fusil mientras que el soldado extraía el suyo propio bajo su traje de encapuchado. Todos se pusieron en posición de francotiradores, frente al lado de la azotea del edificio que comunicaba visualmente con el Arco de Triunfo, mientras acercaban un ojo y observaban por la mirilla del arma:
“Te ayudaremos, Cristal”- pensó Eduardo- “recuerda que no estarás sola”
Faltaba un minuto para las ocho y media.

Era casi la hora, faltaban treinta segundos. La carroza de Venigna estaba a punto de entrar en el Arco de Triunfo, tal y como habían previsto, a la hora exacta. Jack, Erika y Biggs contaban los segundos que faltaban a través del reloj de la muñeca del teniente. Estaban muy nerviosos y les temblaban las manos, agarradas al eje conductor del sistema.

Los últimos diez segundos fueron los más tensos y eternos para todo el grupo.

Al llegar a cero, la carroza de la bruja ya estaba dentro del monumento, sobre el punto señalado para la trampa. Fue entonces cuando Biggs gritó:
- ¡¡Chicos, ahora!!
Los tres reunieron fuerzas en sus brazos y manos y trataron de poner en funcionamiento el antiquísimo sistema de poleas, que desgraciadamente no respondía a su petición:
- ¿¡Pero qué pasa!?- preguntó Erika, atónita- ¡¡no se mueve!!
- ¡¡Intentémoslo de nuevo!!- dijo Jack.
El grupo trató nuevamente de mover el eje, esta vez con todas sus fuerzas, pero sin éxito. Hacía tantos siglos de historia que no se ponía en funcionamiento que intentar moverlo ahora era un duro reto. Ni siquiera con la tremenda fuerza de los brazos anchos del teniente eran capaces de mover más de tres centímetros del eje conductor:
- ¡¡Maldita sea…!!- exclamó Biggs- ¡¡muévete!!
La situación se complicaba radicalmente. No esperaban que costase tanto mover aquel eje, y en aquellos momentos andaban a escasos segundos de tiempo. Dadas las circunstancias, sabían que hacía falta la fuerza de una cuarta persona, y desearon enormemente que Cristal estuviera allí para ayudarles.

El equipo francotirador se encontraba confuso y desconcertado. Su objetivo ya se encontraba dentro del monumento y era la hora de actuar. No entendían por qué no bajaban las rejas del Arco de Triunfo:
- ¿¡Pero qué pasa!?- preguntó Alana, confusa- ¿¡Por qué no encierran a la bruja de una vez!?
- Algo va mal- respondió Rex- seguro que el otro equipo tiene problemas.
- En ese caso, esperaremos un poco más- dijo Wedge- si vemos que no consiguen bajar las rejas, dispararemos directamente a Venigna…justo antes de que salga del Arco de Triunfo.
Eduardo y los demás asintieron con la cabeza, y continuaron en sus posiciones a la espera de los próximos acontecimientos. Podían sentir, nerviosos, sus corazones entre dos latidos.

La situación en el Arco de Triunfo era crítica y desesperada. Venigna había pasado el punto señalado para la trampa y se disponía a salir del monumento. Parecía que la misión estaba condenada a fracasar:
- ¡¡Mierda!!- exclamó el teniente- ¡¡necesitamos ayuda!!
Justo cuando parecía que todo estaba perdido, y que Biggs, Jack y Erika habían perdido toda esperanza, dos manos más se unieron a las suyas en el eje conductor y les prestó su ayuda. Las caras de asombro y perplejidad se mostraron en los rostros de los tres miembros del equipo Arco Triunfo:
- ¡¡Cristal!!- exclamaron todos.
- ¡¡No preguntéis nada!!- cortó la chica con coletas- ¡¡sólo moved esto, no nos queda tiempo!!

Jack sonrió para sí. Que la princesa estuviera allí con ellos sólo podía significar una cosa. Eduardo había cumplido con la promesa, y en aquellos momentos debía de estar con Alana, Rex y Wedge, a la espera de su actuación para poder disparar. El esfuerzo de su amigo y el logro por traer a Cristal de vuelta infundieron ánimo y fuerzas al mago para intentarlo una vez más.
Los cuatro sólo se concentraron en reunir todas sus fuerzas para mover aquel sistema, parado durante siglos de historia. Debían conseguirlo por ellos, por sus amigos, por Oblivia y por el resto del mundo entero.

La carroza de la bruja estaba a punto de salir del Arco de Triunfo. Los cuatro, sudando y con tremendo esfuerzo físico, concentraron todas sus fuerzas en el eje conductor del sistema de poleas. Tras pasar los peores segundos de esfuerzo físico de sus vidas, milagrosamente en un mismo movimiento a la vez, consiguieron mover el eje que controlaba el aparato central.
Habían reactivado el sistema, y debido al desgaste de las cadenas tras más de dos mil años, éstas se rompieron frágilmente. El eje de la polea interior giró tan rápido y frenéticamente que golpeó y empujó a los cuatro, tirándolos brutalmente al suelo.

En el preciso momento en que las cadenas se rompieron, las rejas de acero cayeron rápida y repentinamente como una guillotina frente a la carroza de Venigna, que chocó justo a tiempo antes de que saliera del monumento.
El estruendoso sonido que se produjo por todo el lugar, sumados al giro radical del desfile y a la detención de la orquesta de gala, llenó de confusión y desconcierto a la población metroyana, al ver la Gira de la Victoria de su reina interrumpida de aquella forma. Era la primera vez en toda la historia de Metroya que ocurría algo semejante en una Gira de la Victoria.
La bruja Venigna no daba crédito a los últimos acontecimientos. Estaba sola y encerrada en aquel gigantesco monumento histórico, y supo sin duda que aquello sólo podía ser obra de algún grupo minorista en contra de sus ideales. Se levantó de su trono, frustrada y a la vez sorprendida, mientras el terror, el revuelo y la confusión invadían a la muchedumbre metroyana, que observaba atónita el espectáculo.

Aquella era la señal. Alana, Eduardo y Wedge se dispusieron a disparar desde sus puestos. Con un eficaz método psíquico, respiraron hondo y dejaron la mente en blanco, olvidando todo cuanto los rodeaba, y concentrándose plenamente en su objetivo. Perfectamente sincronizados y al mismo tiempo, los tres apretaron el gatillo y dispararon a la vez, poniendo sus esperanzas en aquellas balas.

En una fugaz milésima de segundo éstas llegaron al Arco de Triunfo, en dirección a su objetivo.

Venigna, como si hubiera predicho sus movimientos y leído sus pensamientos, se giró y con una mano detuvo las balas que tenía a escasos centímetros de ella, a través de una barrera mágica. A continuación y ante las miradas pálidas de todos, la bruja carbonizó y desintegró las balas como si de plástico se trataran, reduciéndolas a la nada. Todos fueron testigos de la clara sonrisa siniestra y burlona que se formó en el rostro casi diabólico de Venigna.

En la azotea del edificio más próximo al monumento, el equipo francotirador no daba crédito a lo que acababan de ver. Todo había pasado tan rápido que les costaba creer los recientes acontecimientos. Desde luego no contaban con ese último movimiento por parte de Venigna, pero dadas las circunstancias estaba claro que la misión había fracasado. Ya no podían hacer nada:
- No…no puede ser…- dijo Alana, pálida y como si hubiera visto un fantasma- ¿cómo lo ha…?
- No lo sé…- continuó Rex, también afectado por los hechos- ¿Qué ha…pasado?
Sin embargo, el más afectado de todos era Wedge. Sudaba y le temblaba todo el cuerpo, mientras tenía los ojos y la boca abierta. Su rostro sorprendido y el miedo que sentía le hacían pronunciar con esfuerzo sus palabras:
- No…no es posible…hemos fracasado…la misión…ha fallado…Oblivia…está condenada…

Sin mediar palabra, Eduardo soltó su fusil y se levantó, con semblante oscuro. Mientras se alejaba caminando hizo aparecer mágicamente la llave espada en su mano. Sus amigos, perplejos y confusos, le preguntaron:
- ¿A dónde vas?
- A cumplir la misión- respondió el chico.
El perro le informó nuevamente de los hechos:
- Pero si…fallamos con los disparos…ya no podemos hacer nada…
- Te equivocas…- el joven se giró a ellos- todavía queda una forma.

El chico les mostró la llave espada en la mano y sus amigos captaron perfectamente el mensaje:
- ¿¡No pensarás en serio enfrentarte a Venigna, verdad!?- preguntó Alana, perpleja.
A juzgar por el rostro serio de Eduardo, parecía bastante claro que no estaba de broma. Iba completamente en serio. En ese momento intervino Wedge, en contra de la idea:
- ¿¡Te has vuelto loco!? ¿¡Es que acaso no sabes quién eres!? ¿¡Sabes lo que le pasará a Limaria si te ocurriera algo!?
El joven lo miró seriamente, y le dijo sin vacilar:
- Sé perfectamente quién soy, y de que soy una de las dos únicas personas capaces de destruir a Ludmort y de traer la paz al mundo…pero eso no significa que tenga que quedarme parado y con los brazos cruzados mientras veo morir a mis seres queridos…lo siento, pero…yo no soy así.
- ¡¡Por favor, Eduardo, recapacita!!- exclamó el soldado de Oblivia, alzando la voz- ¡¡Si mueres tú, Erika sola no podrá vencer a Ludmort!! ¿¡No te das cuenta de que con tus actos nos perjudicas a todos!?

El joven dio media vuelta, dispuesto a marcharse. A modo de despedida, tan sólo dijo:
- Lo siento, Wedge…chicos…sólo hay una cosa más importante para mí que la labor que me ha traído a este mundo...mis amigos.
Tras eso, comenzó a caminar en dirección a las escaleras.
Mientras se alejaba, Wedge empezó a sentir tanta rabia que apretó los puños y dientes. Estaba enfadado por la conducta de Eduardo, por su inmadurez y por sus caprichos personales. No era consciente del importante papel que desempeñaba en aquel mundo, y lo que le parecía mucho peor: anteponía la salvación de la vida de una persona antes que la de millones.
Se preguntaba continuamente por qué el arma sagrada había elegido a un niño caprichoso e inmaduro, y por qué no a un adulto serio y responsable. La vida era tan injusta que no lograba entender ni comprender nada.

Enseguida supo lo que tenía que hacer, y se armó en cada mano con una pistola láser. Su mirada seria y amenazante reflejaba claramente cuál era su objetivo. No vaciló ni un instante cuando apuntó con ellas al joven que se alejaba caminando. Gritó con furia y rabia contenida:
- ¡¡Lo siento, Eduardo…pero no puedo permitir que muera el elegido de la profecía…eso jamás!!

Fue así como, ante las miradas atónitas de Alana y Rex, dio comienzo un encarnizado combate entre Eduardo y Wedge. Tras apretar los gatillos y disparar las balas directas a su oponente, el joven dio media vuelta a tiempo para conjurar un escudo de protección:
- ¡¡Coraza!!
La barrera física detuvo las dos primeras balas, pero no pudo frenar la siguiente lluvia de disparos que iban hacia él. Tuvo que dar un par de saltos, mientras retrocedía y se defendía de las balas a duras penas con la llave espada.
En medio de la tormenta de balas, y recibiendo el alcance de algunas que le herían y hacían gritar de dolor, el chico no se anticipó a tiempo cuando Wedge llegó corriendo hacia él, y con el puño cerrado le asestó un duro golpe en el estómago, que lo lanzó e hizo chocar con una pared cercana que tenía detrás.

El impacto del golpe le hizo escupir sangre por la boca. Todavía no estaba del todo recuperado del combate contra las gárgolas y su cuerpo y reflejos aún no respondían perfectamente a tiempo. Comparado con él, su oponente parecía recuperarse mucho más rápido, y le resultaba lógico. Wedge era un soldado, y llevaba toda la vida entrenando para aquel tipo de situaciones. En aquellas circunstancias estaba claramente en desventaja.

Cuando pudo mover apenas los brazos, sintió una dura y rígida mano agarrando el cuello de su chaqueta. Al levantar la vista, pudo observar los ojos llenos de rabia y furia de Wedge:
- Se te ha concedido un don, Eduardo…el único que puede mantener con vida la esperanza de millones de personas inocentes…y no permitiré que acabes con esa esperanza… ¡¡no mientras yo viva!!
El chico trataba de quitarse la mano de su oponente con las suyas propias, pero no tenía suficiente fuerza. Wedge lo miró a los ojos, con una expresión tan dura como el hielo frío:
- ¿Entiendes ahora lo que significa ser el portador de una de las armas sagradas? ¡¡No es algo con lo que se pueda jugar a la ligera!!
Al cabo de unos segundos, Eduardo pudo pronunciar:
- ¿Y las vidas de tus compañeros, Wedge? ¿Qué hay de ellos, de tus camaradas, de tus amigos…?- le preguntó el joven, también seriamente- ¿es que acaso no son importantes para ti?

Aquello pareció molestar mucho más al soldado, que en un ataque de rabia le soltó una serie de puñetazos al chico en el estómago y en la cara, y luego lo golpeó brutalmente, que acabó rodando por el suelo un poco más lejos.
Eduardo tosió un par de veces mientras la sangre brotaba de sus heridas. Los golpes de Wedge eran duros, sin duda, y le dolía mucho el cuerpo como para poder levantarse. Volvió la vista a su oponente, que caminaba directo hacia él:
- No entiendo cómo la llave espada pudo elegirte a ti…- comentó el soldado de Oblivia, mientras se acercaba paso a paso- si ni siquiera eres capaz de protegerte a ti mismo.

Al llegar a él, Wedge lo agarró nuevamente del cuello de la chaqueta y lo alzó en el aire. Su rival estaba muy débil como para atacar:
- ¿Te rindes ya? ¿Has reflexionado por fin o voy a tener que seguir machacándote a golpes hasta que recapacites?
Eduardo, bastante debilitado y sin fuerzas, pronunció con esfuerzo:
- No…no me rendiré…jamás…
El soldado empezaba a enfadarse de verdad, y alzó la voz casi gritando:
- ¿¡Por qué!? ¿¡Por qué te empeñas en ponerte en peligro!?- dijo Wedge, furioso- ¡¡Debes protegerte, ponerte a salvo…no permitas que la muerte de su majestad sea en vano!!
Aquellas últimas palabras hicieron reaccionar a Eduardo, que sintió una repentina fuerza interior que lo impulsaba, movida por la furia. Antes de que otro puñetazo de su rival alcanzara su cara, el chico lo detuvo con sorprendente facilidad y con una sola mano:
- ¿¡Pero qué…!?- exclamó Wedge, confuso y perplejo.
En ese momento Eduardo cambió radicalmente de expresión, y miró a los ojos a su oponente. Wedge sintió miedo de repente al ver que los ojos del joven habían cambiado. Hasta hace unos instantes eran normales, pero ahora sus pupilas se habían convertido en las de un animal salvaje:
- ¿¡Eduardo!?- dijo Wedge, completamente pálido- ¿¡Qué te pasa!? ¿¡Por qué estás…!?

No pudo terminar de hablar porque en ese preciso instante se olvidó por completo de la realidad. La mano y los dedos del chico, con uñas afiladas como garras, comenzaron a destrozar la suya propia, apretando con fuerza. Wedge gritó de dolor mientras sentía cómo los huesos de su mano y dedos se partían y rompían, y el intenso dolor lo obligó a soltar al chico con la otra mano.
Pudo oír, a pesar de la tortura, la voz de Eduardo, apretando los dientes:
- Ni se te ocurra decir que Cristal está muerta…porque nosotros nos encargaremos de salvarla… ¿me has entendido?
El soldado de Oblivia pudo asentir con la cabeza, y murmuró unas palabras en voz baja con las pocas fuerzas que le quedaban, antes de cerrar los ojos y de caer al suelo, debilitado.
El combate había terminado.

Alana y Rex corrieron al encuentro de los dos luchadores. Como permanecieron a distancia, no pudieron apreciar qué fue lo que hizo Eduardo para debilitar de aquella forma a Wedge, que estaba en ventaja. Lo que sí les sorprendió bastante fue encontrar la mano del soldado en aquel horrible estado, porque estaban seguros de que jamás podría volver a usarla.
El chico, ya vuelto a la normalidad, cayó de rodillas al suelo mientras jadeaba:
- ¿¡Eduardo, estás bien!?- preguntó Rex, preocupado.
- Sí…creo que sí…- luego levantó la mirada a su rival debilitado- ¿¡Pero…y Wedge!?
La pelirroja se acercó al soldado y se agachó junto a él. Comprobó sus constantes vitales, y le dijo a sus compañeros:
- Está bien, sólo se ha desmayado…- informó Alana, que luego aguantó las ganas de vomitar al ver su extremidad destrozada- pero…tiene todos los huesos de su mano rotos…mucho me temo que…no podrá volver a usarla nunca.

Eduardo palideció al ver el estado de la mano de Wedge. Confuso y asustado, temblaba al pensar en qué es lo que había hecho. A lo largo de toda la pelea, Wedge le estaba dando una enorme paliza. Sin embargo, llegó un momento en que perdió por completo la noción de la realidad, y al despertar de nuevo había terminado el combate.
Lo mismo ocurrió durante su estancia en Mugget, en el combate contra el sirviente del multimillonario Don Cornelio: el asesino Ranor. Cuando estaban a punto de morir, y su amiga Erika se interpuso entre la espada del enemigo y el cuerpo de Eduardo, éste último perdió el sentido durante no sabía cuánto tiempo. Al despertar de nuevo, el combate había terminado, y nunca llegó a saber realmente qué fue lo que pasó aquel día en la mansión Cornelio.
Del combate contra Wedge, Eduardo pudo afirmar dos conclusiones. La primera, que en ocasiones se transformaba sin explicación alguna en un terrible ser monstruoso y perdía por completo la memoria; y la segunda, que en ese estado era extremadamente agresivo y peligroso. No entendía nada de lo que estaba pasando, y se asustaba de sí mismo al pensar en qué tipo de persona o monstruo se convertía cuando sufría esas extrañas transformaciones.

Sus amigos lo despertaron de sus oscuros pensamientos, y le devolvieron a la realidad. Una pregunta que resonó en su cabeza lo hizo mirar a Rex, que la formulaba, preocupado:
- ¿Eduardo, qué vamos a hacer ahora?
El chico lo miró durante unos segundos, y luego lentamente volvió la vista a Alana mientras pensaba, con la boca abierta y la cara pálida. Los gritos y el revuelo de la gente de Metroya se oían en la lejanía, desde su posición. Permaneció unos instantes con la mente en blanco hasta que la imagen de Cristal pasó fugazmente por su cabeza. Eso le hizo reaccionar y acordarse de sus intenciones justo antes de la pelea contra Archi:
- ¿Eduardo?- preguntó Alana, también preocupada- ¿estás bien?
En ese momento el joven supo lo que tenía que hacer. Se levantó a duras penas y extrajo el único elixir  que le quedaba en su bolsillo. Rex y Alana pensaron que se lo iba a beber él para recuperarse, pero en vez de eso observaron asombrados cómo el chico caminó hasta Wedge y le dejó el objeto curativo en el suelo, justo a su lado:
- Él lo necesita más que nosotros…- dijo Eduardo, que luego añadió, dirigiéndose a Wedge- espero que, cuando despiertes, la bebas y escapes de Metroya, junto con la resistencia de Oblivia…y gracias por todo…

Tras eso, el joven dio media vuelta e hizo aparecer mágicamente la llave espada en su mano. Junto a él también desenfundó su arma Alana, y Rex mostró sus garras y colmillos. Estaban decididos y preparados para lo que iban a hacer:
- ¿Estáis preparados, chicos?- preguntó Eduardo.
- ¡Cuando quieras!- respondió Rex.
- ¡Vámonos de cacería de brujas!- exclamó Alana.
De esa forma los tres empezaron a correr escaleras abajo, dejando atrás al debilitado Wedge, y dispuestos a luchar junto a Cristal en el duro combate que le esperaba contra Venigna.

Mientras tanto, en el Arco de Triunfo, Jack, Erika y Biggs intentaban recuperar las fuerzas que habían perdido moviendo el eje del sistema de poleas. Nunca imaginaron que costaría tanto poner en marcha aquel antiquísimo sistema de más de dos mil años de historia, pero finalmente habían conseguido moverlo, con mucho esfuerzo. Estaban agotados y en más de una ocasión intentaron levantarse, pero no podían. El brutal golpe del eje conductor los había dejado debilitados.

Jack levantó la mirada y vio a Cristal, la única que permanecía en pie como si nada, junto a ellos. Fue en ese instante cuando le vino repentinamente los recuerdos del momento en que reactivaron el sistema, y juraría que ella fue la más rápida y consiguió evitar  el golpe del eje a tiempo. Parecía tan sana, fuerte y en buen estado como solía estar siempre.
El mago intentó vocalizar palabra, dirigiéndose a ella:
- ¿Cris…tal?
Entonces la chica con coletas extrajo de su mochila varias ultrapociones, que las repartió a sus tres compañeros de equipo. Al beberlas, Jack, Erika y Biggs sintieron cómo dentro de ellos el brebaje curativo hacía efecto, y rápidamente recuperaban las fuerzas necesarias para mover sus extremidades.
De esa forma, los tres pudieron levantarse sin problemas, ya recuperados, y se dirigieron a la princesa:
- Muchas gracias, Cristal- sonrió Erika.

Sin embargo, había algo raro en ella. Su rostro sombrío y expresión demasiado serie no eran frecuentes en su comportamiento, actitud ni personalidad. Enseguida se dieron cuenta de que algo había cambiado en su amiga, la ladrona, cuando les dijo seriamente y sin vacilar:
- Tenéis la fuerza necesaria para abandonar este lugar.
Aquello desconcertó y dejó confusos al resto de sus compañeros, que al principio no entendieron a qué se refería:
- ¡Espera!- dijo Jack, sorprendido- ¿de qué estás hablando?
- Marchaos de aquí- ordenó Cristal, ignorando la pregunta- este lugar va a ser muy peligroso y podríais morir si os quedáis.
En ese momento intervino Biggs, que adivinó los pensamientos de la princesa:
- ¡Esperad, majestad!- exclamó el teniente- ¿¡no pretenderéis luchar contra Venigna vos sola, verdad!?
Los dos magos adivinaron la respuesta en los ojos serios y decididos de la chica con coletas, los ojos que nunca antes habían visto en ella:
- ¿¡Estás loca!?- exclamó Jack- ¡¡no permitiré que luches sola contra esa bruja!!
- Lo siento Jack, ya lo he decidido…y no pienso echarme atrás.
- ¡Pero, majestad…!
La princesa se dirigió al teniente, y le dijo con una media sonrisa:
- Biggs…esta es la última misión que te encomiendo como miembro de la realeza de Oblivia…abandonad Metroya, y marchaos muy lejos de aquí…porque a partir de hoy, esta ciudad no será segura para nadie…
Las palabras de la chica dejaron sin habla al jefe de la resistencia de Oblivia, que asombrado y con la boca abierta. No podía creer lo que oía. Aunque en un principio los reyes de Arturo y Aurora le ordenaron asesinar a Venigna, los recientes acontecimientos demostraron que la misión había fallado. Ahora que ya no tenía más órdenes por parte de los reyes, tan sólo le quedaba cumplir la de la princesa Cristal, y como tal debía obedecerla incondicionalmente a pesar de lo que pudiera pensar él mismo.

Después de unos segundos sin respuesta, finalmente el teniente hizo una reverencia frente a la chica con coletas, y dijo con pesar:
- Como ordenéis, majestad.
- Muchas gracias, Biggs- sonrió la princesa.

La ladrona se giró entonces a sus amigos para despedirse de ellos. Su expresión seria se había dulcificado hasta convertir su rostro en otro amable y comprensivo. Le sorprendió bastante descubrir a Erika con los ojos llenos de lágrimas:
- Cristal…- dijo ella, con tristeza reflejada en su cara.
- Ya he elegido mi destino, Erika…y no quiero que mi elección haga daño a nadie…por eso os pido que os vayáis de este lugar, antes de que sea demasiado tarde…
En ese momento la joven estalló de rabia, y con las lágrimas cayendo por sus mejillas, alzó la voz diciendo:
- ¡¡No, no lo haremos!!- exclamó Erika, gritando- ¡¡se supone que somos una familia y tenemos que mantenernos unidos, luchar todos juntos!! ¿¡Por qué te empeñas en hacerlo sola sabiendo que podrías morir!? ¡¡No es justo, no es…!!
- ¡¡Erika, basta!!- gritó Jack.
La chica calló de repente y pareció calmarse un poco. Bajó la cabeza y dijo en voz baja, mientras temblaba y las lágrimas caían de sus mejillas como gotas al suelo:
- Primero Marina…y ahora tú…por favor…no lo hagas…no quiero perder a nadie más…
La princesa suspiró, y luego caminó hasta ella. Al ponerle las manos en los hombros, Erika levantó la vista y la miró sorprendida a los ojos:
- Erika, por favor, déjame ir esta vez…y te prometo que no volveré a hacer nada sola nunca más…- pidió la chica con coletas, con sinceras palabras- dame una oportunidad para demostrarme a mí misma que puedo hacer algo útil en mi vida…por favor…
La joven dudó por un momento, pero al cabo de pocos segundos, finalmente la abrazó con fuerza mientras decía:
- Prométeme que volverás.
Cristal correspondió al abrazo, y no muy segura de sus palabras dijo, fingiendo seguridad:
- Lo prometo.

Entonces ambas se separaron, y los tres incluyendo a Jack, que observaba emocionado el momento, asintieron con la cabeza. Erika, con una leve sonrisa, le hizo un gesto con la cabeza para que se marchara. Cristal sonrió a su vez, y tras echar un último vistazo a sus amigos, dio media vuelta y corrió, desapareciendo escaleras abajo.
El mago se acercó a la joven, y le puso una mano en el hombro mientras decía, tratando de calmarla:
- Tranquila, sabe lo que hace…seguro que volverá.
Sin embargo, Erika pudo notar en sus palabras un pequeño aire de preocupación e inseguridad.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Retraso del capítulo 32 + Ligera baja temporal por enfermedad

¡Saludos de nuevo, bloggers! ¿Qué tal estáis? Espero que mucho mejor que yo, y es que tal y como dice la entrada, he estado enfermo durante los últimos días. Resulta que el lunes cogí una especie de virus estomacal yendo por la calle, y esa misma noche empecé a sentirme mal. Ni siquiera cené antes de ir a dormir porque no tenía hambre. Enseguida me arrepentí de haber comido un trozo de pizza, por estupidez mía propia, para no levantarme luego a las tantas de la madrugada con hambre.

¡Y qué idiota fui al hacerlo! Los temores se confirmaron a las 3 de la mañana, cuando desperté con el estómago revuelto, una tremenda sensación de mareo y doliéndome la cabeza. Me levanté tres o cuatro veces en la madrugada para ir a vomitar al baño (horrible, desde luego), y qué va. No conseguía dormir porque el dolor de estómago era demasiado fuerte, y al cabo de una hora tenía ganas de volver a vomitar.

Una mala noche que me costó el quiebre de mi rutina diaria de sueño, y que hasta la noche siguiente no pude volver a recuperar. Y es que yo, aunque me lo proponga, no puedo dormir ni echarme siestas por el día (una costumbre desde muy pequeño, siempre he sido así). Sólo si estoy muy cansado, podría echar una pequeña cabezadita.

Por supuesto, no fui a clase ninguno de los dos siguientes días, ya que me recomendaron reposo durante un día entero (el miércoles no fui porque no quise xD), y además me adelanté a coger casi toda la semana de vacaciones de este puente de principios de Diciembre. Ahora que lo pienso, ya estaba tardando en ponerme malo, ya que hacía una buena temporada que no caía enfermo. El cambio de tiempo nos afecta absolutamente a todos, y yo no iba a ser una excepción.

Por fortuna ahora me siento mejor, y de ahí el que pueda escribiros esta entrada. Imposibilitado por seguir escribiendo durante los últimos días, mucho me temo que tendré que retrasar el estreno del capítulo 32, planeado en un principio para este fin de semana. Me hubiera gustado terminarlo para pasado mañana, pero por razones de salud no he podido hacerlo.

Bien es cierto que empecé a escribirlo la semana pasada, pero todavía me queda mucho para terminarlo. Lo que sí puedo anunciaros es el título del siguiente capítulo, y se llamará "Sola ante el peligro". Cualquiera que haya leído la entrega anterior reconocerá enseguida a quién me refiero, y de por qué decide afrontar el siguiente reto sola.

En este siguiente capítulo asistiremos al momento clímax de la saga Metroya, y comprobaremos si el plan de la resistencia de Oblivia tendrá buen resultado o no. No diré más detalles para no estropear la sorpresa, jejeje xD.

Como siempre con mis predicciones (que normalmente se cumplen), más o menos calculo que tendré listo el capítulo para los días 10, 11 y 12 de Diciembre. Si por cualquier cosa falto a la cita durante esos días, será por alguna razón relacionada con los estudios, ya que ya estamos en las últimas semanas del primer trimestre. Es ahora cuando hay que apurarse con los últimos exámenes y demás. Sólo quería avisaros.

Voy a seguir escribiendo el capítulo 32, ¡nos veremos en la próxima entrada, bloggers! :D

sábado, 1 de diciembre de 2012

Dulce y mágico Diciembre + cabecera navideña

¡Hola hola hola, bloggers! ¿Qué tal? ¿Pasando mucho frío? ¡Yo desde luego sí, y eso que no estoy en pleno centro de España! ¡Acostumbrado al clima tropical y a los inviernos de no menos de 10ºC, seguro que me quedo un solo día en alguna provincia fría y me convierto en un cubo de hielo humano, jajaja!
Siempre pienso que me quejo del frío mientras se me congelan los dedos y la nariz pensando que no puede haber nada peor, pero en realidad lo que siento seguro que no se compara ni de lejos con lo que sentís vosotros allá, y entonces me doy cuenta de la suerte que tengo. Es en estas épocas invernales cuando no cambiaría mis islas por nada del mundo.
Por otro lado se acerca la Navidad, y creo que prácticamente ya la tenemos encima. Basta con mirar las calles iluminadas, las tiendas decoradas y los escaparates llenos de atractivos y sugerentes regalos, además de los cientos de Santa Claus (yo lo llamo Papá Noel xD) caminando por los centros comerciales. Personalmente a mí me encanta esta época, y pienso que es una de las más hermosas del año, no sólo por las luces y el decorado navideño, sino por el sentimiento de unión y el calor de poder estar en compañía con tu familia y amigos de una forma que otra época no puede tener. Es una fecha única que rebosa magia e ilusión desde el principio hasta el final, sobretodo para los más pequeños y aquellos que creen en la magia. Así veo yo Diciembre, un mes dulce y mágico que une a las personas por la magia de la navidad.

Lamentablemente, el dinero y el consumismo de nuestra sociedad actual nos incita a mirar estas fiestas como una oportunidad única para conseguir beneficios y gastarnos lo que queda en el fondo de los bolsillos. Esta mala imagen convierte a la Navidad en un mes agobiante y estresante para todos los padres (conocidos clandestinamente en la infancia como: "Santa Claus", "Papá Noel" o incluso los "Reyes Magos"), que sufren haciendo las cuentas de los regalos y deseando poder llegar a fin de mes.
Muchos de los niños del tercer mundo hoy día ni siquiera reciben regalos, y su única esperanza y mayor regalo es poder llevarse algo que comer a la boca. Mientras que en el mundo globalizado gozamos y disfrutamos de numerosos regalos, ellos casi nunca reciben nada. Mientras que nosotros nos quejamos por cualquier tontería, ellos sufren de verdad intentando mantenerse vivos. Mientras que nosotros tiramos la comida, ellos darían lo que fuera por tener una simple barra de pan. Mientras que nosotros dormimos como reyes abrigados con mantas calentitas, ellos se ven obligados a dormir con frío y hambre bajo la intemperie... y mientras que nosotros deseamos cualquier capricho o tontería, ellos tan sólo desean un plato de comida y un techo en el que cobijarse.
Y lo peor de todo es que la gente es consciente de este grave problema, pero aún así le da igual. Claro, como nunca han vivido en esa situación ni se han planteado siquiera ponerse en el lugar de ellos, les da igual lo que les pase. Triste, pero es la realidad. Tan sólo algunas campañas de ayuda para el tercer mundo se encargan, con el apoyo de unos pocos solidarios, de hacer llegar a estos niños comida y casa donde vivir. Porque para ellos, su mayor regalo es la esperanza de poder vivir.

Perdón por este repentino comentario sobre el lado oscuro de la navidad, y que creo que todo lo tiene, incluso las personas. Yo también tengo mi lado oscuro, no puedo negarlo xD

Cambiando de tema. He estado ausente estos días por dos razones: la primera la conocéis de sobra, y no es difícil de imaginar: saliendo con los apuntes y libros de fiesta, haciendo deberes de clase con increíble pasión y tomando un café con el interesantísimo Jean Jacques Rousseau en el bar de la esquina (obviamente, todo lo anterior con cierto aire irónico xD). La segunda, y mucho más interesante, avanzando con esta divertida imagen que estáis viendo ahora mismo.

Desde principios del mes pasado se me había ocurrido la idea de hacer una imagen propia con tema navideño sobre FF:MP, y la cual lleve a cabo durante mis ratos libres y después de ir escribiendo los capítulos, en todo el mes de Noviembre. Me di cuenta de que, siendo un fanfic de la saga Final Fantasy, no había hecho ninguna ilustración con personajes representativos de la misma (¡es imperdonable! xD).
Por ello, aparte de los protagonistas, incluí varias de las mascotas más famosas del universo FF, como los adorables chocobos, los graciosos moguris, el inigualable cactilio e incluso un monstruito que muchos olvidan o apenas se acuerdan: Tomberi xD.
Por supuesto, siendo de temática navideña, no podía faltar el típico árbol de navidad, con sus luces y adornos multicolor. A modo de parodia también incluí a Santa Claus y los Reyes Magos, además de un pequeño reno especial. Creo que la imagen resulta mucho más graciosa, y emana más diversión que dulzura, pero estoy contento con el resultado.

Me llevó mucho tiempo, esfuerzo y trabajo hacerlo, pero creo que ha merecido la pena. Por fin hoy puedo compartir con vosotros la primera ilustración navideña oficial de FF:MP, y que permanecerá de cabecera en el blog durante todo el mes de Diciembre ¿Qué os parece? ¿Os resulta cómica? ¿Resalta el espíritu navideño? ¿Podría haber sido peor? ¡Recibiré encantado cualquier opinión o sugerencia, siempre y cuando sea educada y sin insultos degradantes!

PD: Anuncio que ya he empezado a escribir el siguiente capítulo del fanfic, y que espero seguir avanzando a lo largo de la próxima semana. Os iré informando para ver si consigo tenerlo listo para el siguiente finde, o si también tendrá retrasos. En cualquier caso, tened por seguro que no dejaré la historia a medias. ¡estad atentos, amigos...y feliz y dulce diciembre a todos! ^^